La enfermedad de Parkinson es la segunda patología neurodegenerativa más común después del Alzheimer, y afecta a unas 150.000 personas en España. Esta enfermedad neurológica crónica puede parecer alarmante, pero hoy en día contamos con más herramientas para afrontar la enfermedad de Parkinson y mejorar la calidad de vida de quienes la padecen, gracias a los avances en tratamientos farmacológicos y, sobre todo, a la rehabilitación integral.
¿Qué es la enfermedad de Parkinson?
Descrita por primera vez en 1817 por James Parkinson como “parálisis agitante”, esta enfermedad neurológica se caracteriza por la pérdida progresiva de neuronas que producen dopamina, un neurotransmisor esencial para el control del movimiento.
Entre los síntomas más frecuentes del Parkinson encontramos:
- Síntomas motores: temblor en reposo, rigidez muscular, lentitud de movimientos (bradicinesia) y alteraciones del equilibrio.
- Síntomas «invisibles»: fatiga, insomnio, depresión, estreñimiento, dificultad para tragar… entre otros.
Tratamiento del Parkinson: ¿cómo se aborda?
Aunque el Parkinson es una enfermedad crónica, sí se puede tratar. El tratamiento más eficaz es multidisciplinar y adaptado a cada paciente. Incluye:
- Tratamiento farmacológico: para mejorar la disponibilidad de dopamina y controlar los síntomas.
- Cirugía neurológica: en casos seleccionados.
- Rehabilitación integral: basada en fisioterapia, logopedia y terapia ocupacional.
Desde Clínica Arthros apostamos por ese abordaje multidisciplinar y siempre de manera adaptada e individualizada dada la amplia variabilidad de síntomas y fases de la enfermedad. Tras una valoración neuro-rehabilitadora inicial, diseñamos un plan personalizado con objetivos concretos y las técnicas específicas de cada terapia, orientado a frenar la evolución de los síntomas y mantener la autonomía funcional con la consiguiente mejoría en la calidad de vida.
La experiencia nos demuestra que cuanto antes se inicie la fisioterapia, mejores son los resultados funcionales a largo plazo.
Objetivos de la rehabilitación en pacientes con Parkinson
- Reducir la rigidez, mejorar la movilidad y evitar retracciones.
- Reentrenar la marcha y el equilibrio, para prevenir caídas.
- Estimular la coordinación, la fuerza y la capacidad aeróbica.
- Mejorar la claridad del habla y la capacidad de tragar.
- Mantener la independencia en las actividades del día a día.
En definitiva: facilitar herramientas al paciente para vivir con el mayor grado posible de control sobre su cuerpo y su vida.

